Las burbujas sociales e informativas crean trincheras

Puede que la forma de funcionar de lo que actualmente llamamos redes sociales no sea tan reticular como nos quieren hacer creer. De hecho, explorando detenidamente su funcionamiento nos damos cuenta de que Facebook o Twitter crean burbujas sociales e informativas donde solo caben los que piensan u opinan como nosotros. Todo pensamiento diferente queda excluido, lo que favorece los extremismos y la aparición de trincheras.
Actualizado a: 15/02/2022Escrito por: Cron
Las burbujas sociales e informativas crean trincheras
Para entretenerse, las RRSS están genial. ¿Te gustan los gatitos? verás gatitos. Para informarse ya es otra historia...

Cada vez hay más gente que se da cuenta de que las redes sociales tienen poco de red y mucho de burbuja. De hecho, si miramos nuestro feed en cualquiera de ellas, principalmente Facebook o Twitter, veremos que solo aparecen las personas, la información o las noticias de las que queremos estar informados. Sin embargo, de aquellos que no opinan como nosotros o comparten nuestros gustos hay poco rastro. 

  

Esto se debe a que las “redes sociales” funcionan a través de algoritmos que utilizan como base nuestros comentarios, nuestras reacciones, nuestro comportamiento -si pinchamos o no en un enlace-, nuestras interacciones con los contactos y las páginas de las que somos seguidores, entre otras acciones. 

  

De esta manera, con la excusa de permitirnos ver exclusivamente contenido que nos gusta y así mantenernos conectados a dicha red social el mayor tiempo posible, estas redes han creado peligrosas burbujas sociales e informativas.  

Ya se alertó en 2011

Las burbujas sociales e informativas de las redes sociales no es algo nuevo. De hecho, corría el año 2011 cuando Eli Pariser, fundador de Upworthy, una página web de contenido viral, publicó el libro “The Filter Bubble”.  

  

En este libro Pariser comenzaba hablando del cambio del algoritmo de Google en 2009. Este cambio supuso que el mayor buscador de internet personalizara los resultados de búsqueda. De esta manera se dió el primer paso en la creación de estas peligrosas burbujas. 

  

Tras Google, los siguientes en aplicar estos filtros personalizados fueron las redes sociales. Como hemos visto, Facebook y Twitter utilizaron la excusa de que no tendríamos tiempo para consultar todas las actualizaciones de nuestros amigos y, por ello, crearon ese algoritmo que muestra exclusivamente lo que quieres ver. Si bien es cierto que la realidad es distinta y busca únicamente un mayor tiempo de conexión a la red social. 

  

Las burbujas sociales e informativas crean trincheras
A Facebook le interesa mantener tu atención el máximo tiempo posible.

¿Qué ventajas e inconvenientes presenta la personalización?

Si tuvieras que responder a esta pregunta ahora mismo, seguramente la respuesta fuera que la personalización ofrece más ventajas que inconvenientes. Y es que, nadie rechazaría un servicio que te pone sobre la mesa productos adaptados a tus gustos en todo momento. 

  

Un ejemplo claro de los beneficios de la personalización lo podemos encontrar en Spotify. Esta app de música nos ofrece listas de reproducción personalizadas en función de los grupos o artistas que hemos escuchado previamente. Además, nos propone nuevos que quizás nunca antes hemos escuchado y que encajan en nuestros gustos. 

  

Sin embargo, si aplicamos esta norma a las redes sociales nos damos cuenta de que dicha personalización es una forma de mostrarnos solo las noticias o información que queremos leer. De esta manera, se crean las burbujas sociales e informativas, lo que nos aleja de puntos de vista diferentes y acaba creando trincheras en la vida real. 

  

En este sentido, el suplemento Verne de El País publicó en 2017 un ejemplo de creación de burbujas sociales del Wall Street Journal. En este ejemplo, y con la ayuda de un simulador, se podía ver cómo era el feed de una persona progresista frente a una persona conservadora durante el proceso electoral del año 2016 en Estados Unidos.  

  

Por otro lado, el aumento del número de burbujas sociales e informativas o su tamaño también implica una mayor facilidad de propagación de noticias falsas. Y es que, está confirmado que las personas somos más propensas a compartir contenido que nos gusta al tiempo que somos menos críticos con el mismo. 

  

Este fenómeno se conoce como sesgo de confirmación e implica la aceptación sin cuestionamiento de aquella información que encaja con nuestra forma de pensar y valores y el rechazo inmediato de la que sea contradictoria. 

  

Sobre el sesgo cognitivo hay una anécdota curiosa ocurrida durante los comicios estadounidenses de 2016. En ellos, una empresa de fact-checking o verificación detectó hasta un 70% de falsedades en las declaraciones del expresidente Donald Trump. Pese a ello, esto no influyó en sus votantes.  

Una alternativa para pinchar la burbuja

Al empezar el artículo ya lo hemos dicho, “Cada vez hay más gente que se da cuenta de que las redes sociales tienen poco de red y mucho de burbuja”. Pese a ello, muchos siguen dentro de esa dinámica esférica. 

  

Por suerte, cada vez hay más alternativas para pinchar esas burbujas sociales e informativas y abrirse al mundo. Eso si, salir de la burbuja requiere esfuerzo personal, porque no toda la responsabilidad o la culpa debe recaer sobre las redes sociales. 

  

El primer ejemplo de alternativa son esas empresas o portales de verificación. A través de datos objetivos estos portales de fact-checking quieren acercarnos la verdad de un modo fácil de comprender para la mayoría de usuarios de internet. 

  

Otra forma de mantenerse informado de manera global y salir de la burbuja es el uso de diferentes navegadores, el borrado de cookies o la navegación “de incógnito”. 

  

Por último, también puedes utilizar Ucronic, una red social de noticias que favorece la información basándose en el lema “Tres titulares se comprenden mejor que uno”. Y es que, esta app te muestra información a un lado y al otro de tu posición para ayudarte a crear una opinión conociendo todos los puntos de vista.  

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